Nacida no invitada

Ha sido un marzo intenso y abril promete otro tanto, el calor, la intensidad del sol hace que algunas incomodidades parezcan más insoportables. Intentamos hacer lo mejor posible en casa, adaptarnos y cada uno busca como estar menos sofocado.

Hace muchos años mi hija preguntó: -Mamá ¿Cómo quiere que la enterremos?

-En un lugar alejado, siembre un árbol de caña fístola, para que florezca en verano y sus hojas en invierno se vean con el verde intenso del cielo, haciendo contraste. —Eso respondí—

Nos hemos reunidos para planificar mis funerales, no quiero dejar conflictos, ni duelos abiertos, es un tema que converso con cada uno de mis hijos de forma recurrente, deseo que entiendan que no seré eterna y deben aprender a caminar con las parejas que han elegido como acompañarles. Ya hemos ido al lugar donde será mi hogar definitivo, alrededor se encuentran piedras gigantes de la época del cuaternario, hay grama natural originaria de la zona, pero será dificil que los árboles se adapten a la zona, así que fuímos a comprar las semillas para hacer el vivero en el lugar, ya empezaron a germinar, las semillas de acacia no necesitan mucho tiempo, solo que variamos algo, media docena de árboles serán flores amarillas y media docena de flores purpuras.

Mi hijo menor aceptó hacerse cargo de los asuntos elementales, ataud, transporte y garantizar la oración del diácono en la comunidad, que en todo caso es su primo, solo asistirán él y su hermano mayor. Mi hija estará con su familia fuera del país cuando esto suceda, no se requiere su presencia, solo debe visitarme una vez al año con su hija para ver los árboles florecer, sobre mi tumba deben poner chavelitas de diferentes colores después de un año. La descomposión de un cadaver necesita mucho tiempo para integrarse a la interior, en menos de un año intoxica las plantas, es por eso que no se recomienda sembrar antes de esa fecha.

Los preparativos pre-funerales nos han costado un poco más, Rodrigo inició su visita con la psicologa desde el año pasado cuando murió su novia, ha ido aprendiendo a soltar, asumir que la muerte es parte de la vida y que las personas nunca se van porque siempre dejan algo de ellas con nosotros. Está en la lectura del Hombre en busca de sentido, todos los días intentamos recordar nuestros momentos juntos, buenos y malos, tristes y alegres. Mi hija y mi hijo mayor ya entendieron que los he dejado formados y que estoy tranquila con las parejas que eligieron para estar con ellos, se ven fuertes.

Antes amanecía triste todas las mañanas, las despedidas no son tan fáciles, pero la psicologa ayudó mucho con esto, me enseñó a enfrentar el rechazo y aceptarlo, eso debe quedar en el pasado y traer a este presente aquellos instantes que necesitan ser relevantes por el aprendizaje que dejaron a mi vida y es legado de mis hijos. Para la psicologa tampoco es sencillo, pero ambas nos comprometimos a hacer el experimento, le dije que quería morir haciendo lo que mejor hice en mi vida y disfruté con placer: Investigar. Ella es especialista en salud mental y el método propuesto es humanista, así que iremos soltando instantes arreglando y al reanudar mi diario, cerrado por tantos años, me permitirá recordar, refrescar, aunque no fielmente. Resulta que el método de la psicologa para comunicarse asertivamente es muy bueno, me hace recordar episodios que creía inexistentes, pero ahí están latentes y haciendome dificil este final de camino. Por estos días disfruto ver como mi nieta se emociona con el celeste cielo, igual que yo cuando era niña, ya le dejé el cielo, el viento de las hojas de los árboles, el sabor a mango y disfrutar tocar sus piecitos con una sonrisa, también le dejo mi amor por los perros, jamás aprenderá a tenerles miedo. En la medida que eso le queda yo suelto y mi vida se vuelve liviana.

Nadie está invitado a mi funeral, puesto que no fui deseada al nacer no soy una invitada a la vida, pero en cambio yo invité a mis hijos a estar conmigo, ellos no me deben nada, los traje al mundo para que me enseñaran a amar y trataron de hacerlo lo mejor posible, son los únicos invitados a mi despedida, porque espero encontrarlos en cualquier otra vida. Dios sabe que en mi nombre debe cuidarlos, puesto que las cuentas que el me debe no las va a saldar así cree millones de universos paralelos.

No tengo amigos intimos, ni amigas cercanas, esta vida me enseñó que todos llegaron de manera temporal ya sea porque deseaban, necesitaban o debían dejarme algo, no habían lazos estableces con los cuales me considere comprometida. Lentamente me fui acercando a la idea que el viaje ya era inevitable, en un primer momento no quieres irte sola, pero en el universo nadie está completamente solo, por la mañana un par de colibrí se acercaron donde estaba con mi nieta, se posaron en las flores que ella tocaba y me pareció que se conectaban con ella como de lo más natural se tratase, le mandé saludes a Chaucito en donde quiera que Dios lo tenga, fue una ilusión que intensificó mis deseos de escribir, así como llegó se fue. Es el último recuerdo con personas ajenas a mis hijos que estos liberando.

Según la psicologa el experimento es doloroso, le digo que solo duele la primera vez, una vez que ella lo haga por segunda vez será mucho más fácil y se convertirá en una partera de la muerte, que invitará a muchas personas a despedirse, incluso a estas que no fuímos invitadas a la vida y por alguna razón nos deslizamos por la puerta del vientre de cualquier mujer, porque teníamos que traer a otros que si eran invitados, si miras esta perspectiva humanizas la muerte y te abrazas a ella, sientes su ternura que viene del universo, ya no la rechazas.

Faltan las hermanas, que realmente existen, ellas hacen el verdadero ritual, unidas desde los diferentes partes del mundo, un lenguaje común nos ha unido, deberán hacer las ofrendas y abrir todas las puertas del universo, por ellas entraré y encontraré el retorno a la vida, en cualquier umbral, en cualquier horizonte y no se si seré invitada, pero de acá llevo la experiencia que eso ya no importa, lo único que deberá importar es transitar por los senderos dejando vida en mi rastro. Los árboles estarán trenzados formando una figura geométrica, sobre la cual las hermanas harán la fiesta.

Me duele la cabeza, como todos los días a esta hora, más tarde dolera un poco la garganta y afuera mi nieta intenta convencer a su madre que tiene sueño. En algo no me equivoqué, ella es una elegida, se entiende muy bien con animales y plantas.

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