Jacarandas en el camino

Hoy hemos conversado con el padre de mis hijos, agradeció haberle dado la oportunidad de verlos formados y de educarlos con tolerancia, afecto y el respeto que le tienen. Hablamos sobre la vida y pregunté:

-¿Carnavaliaste la vida o la vida te carnavalió?

-No le dí importancia a la juventud, no aprendí la importancia que tenía. Aquí estoy, es lo que hay y lo que importa es que puedo irme en paz. Gracias por cuidarme la dignidad, se que luchaste por mi sin decirlo y me voy en paz.

-Ahora entendés porqué te dije que estos cabrones nos robaron más que la juventud, nos quitaron el deseo de vivir para estar a su servicio y tenernos como esclavos.

-Si, nos jodieron en todos los sentidos, por lo menos vivimos para educar diferente a nuestros hijos, es lo que les duele, se que seguirás luchando, te sobra juventud, solo deseo que organices bien el lugar donde voy a quedar, ya sabes en lo que creímos siempre, el cuerpo debe regresar a la tierra.

Recordé que siendo novios lo miraba tomar un vehículo, me dejaba en una estacion de gasolina, mientras el continuaba su camino hacia un rumbo que yo no conocía. Aquel día tuve la convicción que nuestro destino iba por caminos separados y juntos al mismo tiempo. Intenté fijar las razones por las que estuve en su vida y las razones por las que me alejé, aunque ideológicamente nunca fuímos diferentes. Creímos en lo mismo, sacrificamos la juventud y el día de hoy nadie puede quitarnos la dignidad ganada.

Me beso la mano como el día que se declaró y por hacerle la travesura retiré la mano y dio el beso en el aire, aún se ríe de esa noche. Sería la constante, él haciendo su gusto y yo diciendo mis bromas pesadas, como una que lo hacía reír mucho: !Idiay los gustos te han cambiado! De carne de buey pasaste a carne de ternera. A propósito que dejó a su amante mayor que él y buscó una recién salida de rebañó con más mañas que un recogedor de tren de aseo. No me ufané de celos comunes, él apreciaba algo diferente, mi celo por la manada, por el territorio, por lo demás decía: !Esa mierda no se gasta! ¿Cuando no se pare como le harás con las más calientes? -!A vos que te importa!- respondía haciéndose el enojado. Ya no éramos pareja, pero no se me quitó la maña de joderlo.

Será así hasta su último aliento.

-Lo hicimos bien ¿Fuimos buenos compañeros de jornada verdad?

-Fuímos buenos compañeros de jornada, todo estuvo bien, hasta la violación de la que me acusaste jodido.

-Bueno, es que eras insoportable, me acosaste tanto que te puse tres chavalos.

-Ja ja ja …. ya quisieras.

-Me dejaste tirado como baboso allá por una virgen, si todavía me acuerdo de las veces que me dejaste plantado.

-Todo bien… Jacarandas compró tu hija.

-Me gustan las jacarandas, gracias por haber caminado conmigo.

Changos americanos

-Golobina ¿Arcadio te pidió ese selfie?

-Si mamá, ¿Qué tiene de malo?

-Un selfie cagando no tiene nada de malo, ¿porque no se toma un selfie el susodicho chango cuando se está masturbando?

-Mamá ¿Porqué te metes? Eso no te importa, Arcadio y yo somos libres de hacer lo que nos de le gana.

-Mientras yo pagó la universidad, los servicios básicos, compró tu ropa, tu comida, el transporte y el Arcadio entra noche para ocupar tu cama, para terminar rebuznando y chillando como un chango americano en las playas de Florida.

-¿cómo sabes que viene a casa?

-Vi los pelos de su puta cosa en la bañera, dile que no sea cerdo.

-¿Porqué odias a Arcadio? Es el amor de mi vida.

-Dale con tus taras y creencias, Arcado no es el amor de nadie, es un negro petulante, que se cree la chita de tarzan solo porque salta de un avión a otro y cruza el Atlántico, usa ropa americana, lentes oscuros y luce sus selfies con una meztiza dientona, con sonrisa de hiena…

-Mamá te pasas, mi sonrisa no es de hiena, es lo que está de moda, Arcadio y yo tenemos una vida social intensa, debemos estar presentables con nuestras amistades, tu ya eres una vieja y te molesta no alcanzar en nuestros círculos, que por cierto son de una élite muy prestigiosa.

-Ni más faltaba Golobina, dile a Arcadio que por cada noche en casa son 120 dólares, que eso vale una habitación de hotel, es eso o la policía. Tú empiezas a buscar trabajito entre tus amistades para pagarte tus cositas, entre ellas la universidad y ve buscando como terminar el térnico superior. Vi lo de tus notas, por lo visto Dios te ha dado solo tres neuronas: Comer, cagar y coger.

-Eres una pesada ¿Puedes decirme porque no encuentro mi ropa?

-Vendí todos tus modelitos, necesitaba dinero para cambiar la cerradura de la puerta principal, solo puedes entrar y salir cuando te pongas de acuerdo conmigo, sugiero que busques apartamento con Arcadio, no quiero un negro con síndrome de blanco en casa, menos una mestiza que se cree gringa, por cierto pareces una changa chela con tanto bericueto en esos selfies.

-Madre, dejame pensar en lo que haré con mi vida, hablaré con Arcadio para que no venga a casa.

-Hazlo de verdad, porque afuera tengo a alguen vigilando, si se acerca vendrá la policía. Ah! dile a este estupido que deje de huzmear en mis redes que no se le ha perdido nada, ni me interesa, que bloquearme es un favor, que tenga la decencia de no venir a casa.

-¿Mamá en serio tengo que trabajar y buscar apartamento?

-Puse un anuncio, tu habitación está en renta, si deseas continuar ahí debes pagar la renta y en relación a tu comida ve como la vas haciendo, 30 años y por lo visto solo te salieron cascos y cuernos en la cabeza.

Amo la lluvia

La lluvia me trae remembranzas sobre días lejanos, mis pies en los charcos, el agua recorriendo mi cuerpo y feliz esperando que el río crezca. Cuando el huracán Fifi pasó, la quebrada creció tanto que se colo por nuestra casa, era divertido amanecer, ver los troncos pasar sobre el agua y también se llevaba la basura. Entonces se vino al suelo el árbol de mora, pensé que el bagre ya no tenía donde esconderse, pero el río se lo llevó. En esos días de huracán nadie murió, todos sabíamos como ayudarnos, muchas de nuestras cosas fueron llevadas a otros lugares más alejados, dormimos sobre el agua, la corriente pasaba bajo las camas de madera. Sin embargo, no perdíamos el sueño.

La quebrada ya no crece tanto, hay casas sobre el cauce y me parece que un día no muy lejano, igual que el huracán mich se llevó casas y puentes, otro huracán se llevará esas casitas de zinc tan vulnerables.

Por el momento disfruto la lluvia, las plantas con sus rebrotes y pienso sembrar nuevas especies nativas traídas de la montaña. Amo la lluvia.

El espejo presente del pasado

Una mañana agradable, dos pastillas para dormir, un antigripal y un liquido para el dolor de cabeza, suficiente para noquear a cualquiera. Despertar amable, por la ventana trasluce un rayo de sol que la acaricia y devuelve a la vida, en las últimas semanas amanece sin recuerdos, es dificil reinventar lo sucedido la noche anterior y sintonizar el inicio de la rutina mañanera. Las aves le anuncian que el invierno está cerca. !Ya recordó! Debe ir al bosque, pero antes desea tomar café, en la cocina recuerda que no compró las pastillas para el dolor de estomago y el dolor llega con fuerza, se retuerce un poco, disimula y continua.

Su hija la espera con la taza de café, empiezan a conversar, la puerta de entrada está abierta y una joven guapa pregunta de forma ruda y timida simultaneamente: -¿Está el muchacho?

La hija con ese tono aburguesado, que hostiga a Dariana, pregunta: -¿Quien es esa mujer? —deja ir un tono de desprecio por la apariencia vulgar de la joven, que tiene el pelo crespo, pintado en rubio, al estilo de las negras en norteamerica. Es alta, morena, delgada, rostro fino, facciones elegantes, solo cuando habla se reconoce su rudeza, el umwelts (nido biopsicosocial).

Dariana llama a su hijo: -Patricio te buscan.

-¿Quien lo busca? —- pregunta la hija a la joven.

-Digale que Genesis

-No conozco a ninguna Génesis—- dice Patricio.

Dariana se recuerda, en aquellos 18, 19, 20 que salía a la calle sin rumbo, no había comida, ni un espacio de tranquilidad en la calle, se refugiaba en la nada, donde nadie pudiese leer su mirada, ni conocer sus más ìntimos temores. Miró a Génesis, timida, pero buscando ayuda, …. tiene temple… pensó Dariana.

-Patricio apurate, que la muchacha está en la calle.

Patricio salió en toalla, la atendió en la calle y no la dejaba entrar, regresó a su cuarto a ponerse ropa, la mantenía en la acera. Dariana le dijo: -Pase adelante, sientese no se quede ahí parada. Volviendo a Patricio: -Ofrecele café, algo de desayunar, todavía es temprano.

Gènesis tomó el café y la comida rapido, comenzó a comer rapido. Patricio empezó a escucharla, Dariana y su hija se olvidaron de ellos, seguían en su conversación, se preparaban para irse.

Fue una salida rápida, en cuestión de dos minutos habían resulto las cuestiones legales, de pronto Dariana retorno en cuestión de minutos al 2015, aquel hombre mencionó el nombre clave y quien fue el cabrón que se cruzó en su camino, pero no era el punto principal, lleva años sin ceder a la tentación de indagar, no la hará y morirá antes de rebajarse.

De regreso a casa, no hay llave pero la puerta está cerrada por dentro, Patricio dice que ya va, pero no abre, al final sale en toalla, Génesis sale corriendo al baño. Madre e hija se ven, ambas disimulan, no dicen nada. Patricio se va al gimnacio, Dariana se queda sola con Génesis. La joven tiene conversación, pero sus frases, los tonos, la denuncian, ella remarca que no es prostituta. La ignora, pero la motiva para que hable de sus trabajos, ha rodado mucho, pegar ladrillos, hacer mezcla, atender cacinos, fábricas de tortillas y una carrera de administración truncada. Deseos de trabajar y ser alguien autosostenible, una pareja que le pega, muy de mañana la echo a la calle.

La conversación avanza, Dariana está furiosa con Patricio, después de tener relaciones la ha dejado para que se vaya por su cuenta, la chica está literalmente pidiendo ayuda a gritos, él solo le dio sexo. ¿Cómo se le llama a eso? El parásito oportunista que ofrece el hombro a la chica vulnerable para satisfacer sus instintos. Como decía el gay de la película !Corderito! Es que te pones tan dulce que solo dan deseos de comerte.

Patricia no regresa por el almuerzo, Dariana lo llama: -Vení para hacer el almuerzo que tenemos hambre con Gènesis y quiero que nos sirvas la comida a las dos.

-No se ha ido.

-No se va a ir, vamos a celebrar tu cumple, almorzaremos juntos.

Génesis hace el arroz, mientras Dariana cocina la carne, hace el inventario de lo que tienen para celebrar, conversan sobre todo, ella insiste que ha trabajado en todo, menos de prostituta. Dariana le aclara: -Hay historias de vida que son crueles, es mucho más duro si es tu propia familia la que te obliga a prostituirte, es bonito que te guste la idea de llegar a tener una pareja estable, pero en este país los hombres ya nacen maleados, sino se aprovechan de un modo, se aprovechan de otro, tienes que pensar que el afecto es importante.

La rabia interna contra Patricio viene desde su propia vivencia, enfrentó el hambre, nunca se acostó con uno por un plato de comida, ni buscó el consuelo de un hombre porque es el peor refugio que una mujer racional puede encontrar en sus momentos vulnerables, sin embargo, en los vagos como ella solía ampararse, erán incapaces de tocarla o sugerirle un consuelo en la cama. Los chicos pequeño burgueses o con ànimo de se profesionales se comportan como ratas. Génesis siente pena, inventa un excusa para irse, Dariana la detiene y le pide: -No te vayas, no quiero estar sola, además Patricio tiene que venir a servir la comida, aguantemos un poquito más el hambre.

Patricio llega haciéndose el disimulado:

-¿Cómo están?

-Esperando que nos sirvas la comida, Génesis hizo el arroz que está muy rico, entre las dos hicimos la carne, toca calentar las tortillas, servir la ensalada y algo de tomar, todo eso lo haces vos, !Génesis a sentarse!

Gènesis obediente se sentó, Patricio la invitó a una cerveza, la dio la mejor porción de carne y le preguntó si quería caliente su tortilla, ella dijo si. Patricio no miraba de frente a Dariana, sabía lo que venía para después.

Se ofreció a encaminarla, Génesis decía adiós con la mano, Dariana se acercó y la abrazó como si fuese su hija, como quisiera que la hubieran abrazado cuando tenía 17 y estaba confundida en la calle, como quisiera que alguien la hubiera invitado a cocinar cuando a los 20 le negaban la entrada en las casas por su uniforme. Génesis aceptó el abrazo con ternura, se dejó tocar, después que en tono rudo expresó su congoja, sin hablar de las penas.

-Patricio, patán, te he dicho que por lo menos un vaso de agua se ofrece cuando no hay comida. Patán, nunca se deja a una mujer tirada después que te aprovechaste de ella.

-Pero hoy es mi cumpleaños, no me trate así.

-Ya te dije feliz cumpleaños patán, que lo pasés bien, madurá. Nunca se tiene relaciones con una chica y se le deja plantada como un objeto, si ella tenía un problema lo menos que podías hacer era escucharla y no que apenas nos fuímos te la llevaste a la cama a cobrar el desayuno, odio a los patanes, pero por lo visto es mucho pedir a tu cerebro atrofiado. FELIZ CUMPLEAÑOS, QUE LA NOCHE TE APROVECHE.

-No va a salir conmigo, siempre cenamos juntos.

-No

Dariana se quedó pensando en Génesis, miró en Patricio la mirada de todos aquellos hombres que la rodearon, cuando ella usaba un tono rudo, pero no para acercarse, sino para correrlos. No fue uno solo el que la confundió con una prostituta por su vocabulario, pero cada uno se llevó lo suyo, malditos cerotes…

De pronto el rostro de una muchacha confundida se te aproxima y es tu espejo, puedes darle lo que no te dieron y lo que nunca pediste. También te da el espejo de lo que no sabías que tenías y otros envidiaban, el carácter para salir a la calle y respirar profundo, que te vean inalcanzable y sin ninguna oportunidad de tocarte.

Las últimas semanas ha observado como todo retrocede, la decrepitud, la decadencia, los discursos que difundió el gobierno y que la oposición repitió, impactaron de forma negativa en la gente joven, no encuentran asidero ni esperanza. Jóvenes suicidándose, chavalas buscando la comida en amistades parásitas… La RAE, no quiere recordar ese episodio, es el momento de enfocarse… el pasado reciente tocó nuevamente a su puerta y eso si lo desea lejos. Pero amenazan, como siempre.

De moños y republicanos

-Mami, ¿porqué ya no me duermes?

-Porqué el otro día te dejé culo arriba para ver si te dabas vuelta y tu mamá pensó que yo era un riesgo.

-Mamá es todo milindrosa, no sabe que solo jugaba y tú te divertías.

-Mita y el marketing?

-Va bien, me han tomado muchas fotos con moños que salieron bien y las usaron para vender en una tienda, pero mamá se enojó, porqué papi le dijo: !Qué linda se ve la niña con ese trapo en la cabeza! El también cree que eso aprieta mis ideas.

-Tu mamá es terca, pero ya no te puso moños gracias a papá que se burla de esos trapos chinos, gracias a Dios es republicano y coincidimos en nuestra aversión con las modas chinas.

-Si, pero ahora me pone zapatos y eso es horrible, me siento como lindo pie o como una china de la edad media.

-¿Qué hacemos? mamá manda, solo puedo sostenerte cuando a ella le duelen los brazos, mientras tanto aguanta, ya serás autonoma un día y cuando ella esté viejita le pones tus moños.

-¿mamá te dijo que mandará a poner un rotulo en la puerta de la casa para correr a Raquel?

-Si Mita, el rotulo dirá: «Aquí somos republicanos, pero mandan los democratas». Creo que tu papá encontrará la forma de hacer una mala jugada a mamá, pero mientras Raquel no llegue con sus ideas racistas y antimigracionistas, cuando anda un grillete que le puso en el pie el gobierno de Trump por andar manejando siendo ilegal, pues todo estará bien.

-Mami ¿Sabes que los hijos de Raquel son republicanos?

-Pobres niños, no saben que Trump también los dejó sin posibilidadades de legalizarse, pero Raquel y su esposo son muy ignorantes sobre eso tema y todo para darle gusto a papi, que es más republicano que un migrante somocista en Florida.

Nacida no invitada

Ha sido un marzo intenso y abril promete otro tanto, el calor, la intensidad del sol hace que algunas incomodidades parezcan más insoportables. Intentamos hacer lo mejor posible en casa, adaptarnos y cada uno busca como estar menos sofocado.

Hace muchos años mi hija preguntó: -Mamá ¿Cómo quiere que la enterremos?

-En un lugar alejado, siembre un árbol de caña fístola, para que florezca en verano y sus hojas en invierno se vean con el verde intenso del cielo, haciendo contraste. —Eso respondí—

Nos hemos reunidos para planificar mis funerales, no quiero dejar conflictos, ni duelos abiertos, es un tema que converso con cada uno de mis hijos de forma recurrente, deseo que entiendan que no seré eterna y deben aprender a caminar con las parejas que han elegido como acompañarles. Ya hemos ido al lugar donde será mi hogar definitivo, alrededor se encuentran piedras gigantes de la época del cuaternario, hay grama natural originaria de la zona, pero será dificil que los árboles se adapten a la zona, así que fuímos a comprar las semillas para hacer el vivero en el lugar, ya empezaron a germinar, las semillas de acacia no necesitan mucho tiempo, solo que variamos algo, media docena de árboles serán flores amarillas y media docena de flores purpuras.

Mi hijo menor aceptó hacerse cargo de los asuntos elementales, ataud, transporte y garantizar la oración del diácono en la comunidad, que en todo caso es su primo, solo asistirán él y su hermano mayor. Mi hija estará con su familia fuera del país cuando esto suceda, no se requiere su presencia, solo debe visitarme una vez al año con su hija para ver los árboles florecer, sobre mi tumba deben poner chavelitas de diferentes colores después de un año. La descomposión de un cadaver necesita mucho tiempo para integrarse a la interior, en menos de un año intoxica las plantas, es por eso que no se recomienda sembrar antes de esa fecha.

Los preparativos pre-funerales nos han costado un poco más, Rodrigo inició su visita con la psicologa desde el año pasado cuando murió su novia, ha ido aprendiendo a soltar, asumir que la muerte es parte de la vida y que las personas nunca se van porque siempre dejan algo de ellas con nosotros. Está en la lectura del Hombre en busca de sentido, todos los días intentamos recordar nuestros momentos juntos, buenos y malos, tristes y alegres. Mi hija y mi hijo mayor ya entendieron que los he dejado formados y que estoy tranquila con las parejas que eligieron para estar con ellos, se ven fuertes.

Antes amanecía triste todas las mañanas, las despedidas no son tan fáciles, pero la psicologa ayudó mucho con esto, me enseñó a enfrentar el rechazo y aceptarlo, eso debe quedar en el pasado y traer a este presente aquellos instantes que necesitan ser relevantes por el aprendizaje que dejaron a mi vida y es legado de mis hijos. Para la psicologa tampoco es sencillo, pero ambas nos comprometimos a hacer el experimento, le dije que quería morir haciendo lo que mejor hice en mi vida y disfruté con placer: Investigar. Ella es especialista en salud mental y el método propuesto es humanista, así que iremos soltando instantes arreglando y al reanudar mi diario, cerrado por tantos años, me permitirá recordar, refrescar, aunque no fielmente. Resulta que el método de la psicologa para comunicarse asertivamente es muy bueno, me hace recordar episodios que creía inexistentes, pero ahí están latentes y haciendome dificil este final de camino. Por estos días disfruto ver como mi nieta se emociona con el celeste cielo, igual que yo cuando era niña, ya le dejé el cielo, el viento de las hojas de los árboles, el sabor a mango y disfrutar tocar sus piecitos con una sonrisa, también le dejo mi amor por los perros, jamás aprenderá a tenerles miedo. En la medida que eso le queda yo suelto y mi vida se vuelve liviana.

Nadie está invitado a mi funeral, puesto que no fui deseada al nacer no soy una invitada a la vida, pero en cambio yo invité a mis hijos a estar conmigo, ellos no me deben nada, los traje al mundo para que me enseñaran a amar y trataron de hacerlo lo mejor posible, son los únicos invitados a mi despedida, porque espero encontrarlos en cualquier otra vida. Dios sabe que en mi nombre debe cuidarlos, puesto que las cuentas que el me debe no las va a saldar así cree millones de universos paralelos.

No tengo amigos intimos, ni amigas cercanas, esta vida me enseñó que todos llegaron de manera temporal ya sea porque deseaban, necesitaban o debían dejarme algo, no habían lazos estableces con los cuales me considere comprometida. Lentamente me fui acercando a la idea que el viaje ya era inevitable, en un primer momento no quieres irte sola, pero en el universo nadie está completamente solo, por la mañana un par de colibrí se acercaron donde estaba con mi nieta, se posaron en las flores que ella tocaba y me pareció que se conectaban con ella como de lo más natural se tratase, le mandé saludes a Chaucito en donde quiera que Dios lo tenga, fue una ilusión que intensificó mis deseos de escribir, así como llegó se fue. Es el último recuerdo con personas ajenas a mis hijos que estos liberando.

Según la psicologa el experimento es doloroso, le digo que solo duele la primera vez, una vez que ella lo haga por segunda vez será mucho más fácil y se convertirá en una partera de la muerte, que invitará a muchas personas a despedirse, incluso a estas que no fuímos invitadas a la vida y por alguna razón nos deslizamos por la puerta del vientre de cualquier mujer, porque teníamos que traer a otros que si eran invitados, si miras esta perspectiva humanizas la muerte y te abrazas a ella, sientes su ternura que viene del universo, ya no la rechazas.

Faltan las hermanas, que realmente existen, ellas hacen el verdadero ritual, unidas desde los diferentes partes del mundo, un lenguaje común nos ha unido, deberán hacer las ofrendas y abrir todas las puertas del universo, por ellas entraré y encontraré el retorno a la vida, en cualquier umbral, en cualquier horizonte y no se si seré invitada, pero de acá llevo la experiencia que eso ya no importa, lo único que deberá importar es transitar por los senderos dejando vida en mi rastro. Los árboles estarán trenzados formando una figura geométrica, sobre la cual las hermanas harán la fiesta.

Me duele la cabeza, como todos los días a esta hora, más tarde dolera un poco la garganta y afuera mi nieta intenta convencer a su madre que tiene sueño. En algo no me equivoqué, ella es una elegida, se entiende muy bien con animales y plantas.

Aún el niño que no se calla

Arte Beksinky

Nadie necesitaba el amor de ella, más que él. ¿Qué siente un niño cuando en la edad que le corresponde no recibe el amor materno? No lo sabía, así como no sabe lo que siente un niño que recibió el amor materno, es una cuestión de experiencia vital.

Nació dos meses después que murió su hermana, la madre tenía la esperanza que en vez de él nacería ella nuevamente. No lo quiso poner en su pecho, en su interior deseaba que muriera, un varón parecido al padre,  era como una maldición. Lo comparaba con la bella tez de la niña blanca, si por lo menos se hubiese parecido a su propio padre, tendría consuelo en su pérfil indio.  La abuela escuchó los gritos del niño, con energía se acercó a la hija y le reclamó: ¿Porqué no le das de mamar?

Con más desprecio que tristeza respondió: !Dejelo que se muera! Yo no quería otro varón.

La abuela lo tomó en brazos, le dio un cocimiento de comino y aniz para dormirlo, en adelante ella se haría cargo de alimentarlo con leche de cabra o darle suero de vaca con atol de millón, cuando pudo ponerse los deditos en la boca le dió su primer plato de tortillas con frijoles.  Caminó a los nueve meses, iba tras  la madre que cargaba en su vientre la esperanza de una niña, a veces se ilusionaba con la idea que nacería nuevamente la difunta.  Otro parto, otra decepción, una niña morenita y parecida al padre, que maldición estaré pagando, preguntaba a su madre.

Crecieron juntos, ambos añorando el amor de la madre, no había otra forma de buscarlo, el servilismo comienza en los brazos que te son negados.  Eran fieron enemigos en contienda, ambos querían alcanzar su afecto, querían recibir las caricias que miraban dar a los otros, de tanto desearlas terminaron odiándolas.  Aprendían a darse caricias a golpes, solo eran importantes cuando estaban frente a un buen pleito.

-¿Qué miras en mis cuadernos? -preguntaba él.

-Tenés mejor letra que la mía- decía ella.

-Yo soy mejor que vos en todo, vos sos fea por eso nadie te quiere.

-A mi que me importa que la gente no me quiere, baboso muerto de hambre.

-!Bah! bruta, la letra de nosotros dos es igual y nos parecemos a la familia de mi papa.

Caminaban juntos, la gente creía que eran gemelos, les pusieron grilletes apenas empezaron a caminar, ella debía vigilarlo e informar todo lo que hacía, él debía vigilarla y decir todo lo que  hacía. No se confiaban ni el número de tortillas que comían, pero si algo sucedía a uno el otro debía socorrerlo inmediatamente, podía ser algo nefasto no haber informado oportunamente que él otro andaba en problemas.

-¿Te duele mucho el brazo? -le preguntó aquel día cuando ambos competían por bajar una fruta y regalarsela, él calló del árbol y se fracturó su brazo izquierdo, la madre lo levantó a golpes del suelo. Ella lloraba, se sentía culpable, no debió hacerle creer que subiría al árbol, no tenía intenciones de hacerlo, era guayaba lisa.

-Si, pero soy hombre, los hombres no deben llorar y por eso me pegó, no es mala.

-¿Te va a quedar como bejuco doblado?

-Dice el sobador que no.

No había memoria de sus caricias en la piel de ellos, solo las cicatrices que la vida les iba dejando. ¿Qué sería mejor? -Qué te dejaran tirado en el camino o estar condenado a creer que tienes madre y vivir en el servilismo permanente. La madre cada día le recordaba que su vida era un deseo de la abuela, si de ella hubiera dependido estaría muerto.

-Ma, ya que no lo quería y ahora está vivo, por lo menos debería callarse.

-Vos también deberías estar muerta, nunca serás mejor que la niña, tan blanca y tan linda, vos tan fea y ordinaria.

-Ma, que eso no me importa, comprese una gringa a ver si le hace las tortillas.

Ella llegó pronto a la conclusión, no me quiere porque no soy varón o le hizo falta su niña, que coman mierda todos juntos, gran cosa que lo quieran a una, si total todos quieren lo mismo: -Qué desee tener hijos y aprenda a hacer tortillas.

Cada persona es distinta con sus carencias, él siguió por el camino de la oveja negra para mantenerla amargada y pendiente de todo el dolor que le causó con su rechazo.  Ella se fue un día a buscar el amor de su vida como Eréndira, lo persiguió hasta encontrarlo y terminó concluyendo sobre lo mismo: -No es la gran cosa, todos los seres humanos son iguales, vulnerables y defectuosos, carentes de sentido y con poco sentido del humor sobre lo que es realmente importante.

Rompió los grilletes que le unian, a él parecían hacerle falta y la buscaba como una sombra que acecha, al comienzo le tenía miedo, después pensó que era como un perro malcriado que ladra pero no muerde.

La madre y su instinto, poco a poco se fue callando en su insconciente, ¿qué fue lo que no tuvo? ¿Cuáles fueron sus carencias o excesos? Finalmente la escucho decir: -No quería tener hijos, odié a mi mamá porque quiso salvarlos y a tu papá por no dejarme usar anticonceptivos.

-Ma, está bien, usted tenía derecho a no parirnos, a mi no me importa, si nacía bueno y sino también, pero a ellos les duele que se los diga, aprenda a quedarse callada.

-Te detesto, quisiera poder hacer las cosas como vos lo haces, ellos te quieren a vos y no a mi.

-Ma, es injusta, la quieren a usted, aprenda a querer a los que quieren estar con usted y deje ir a quienes no desean estar con nosotros, esa es la maldición, todo el tiempo quiere al que no está y nos hacer sufrir a nosotros por ellos, una no puede querer a alguien cuando ya se ha ido o no nos desea cerca.

Aún las miradas, aún los gritos de hambre del niño que no debió hacer nacido, aún la ausencia de la niña que murió de diarrea, aún la ausencia de la madre que se fue sin hablar con ella, aún la ausencia del hijo que la abandonó sin querer volver a verla, aún la ausencia del hombre que dejo morir despojado en una hamaca, aún la ausencia de la hija errante que no vuelve, aún la ausencia de todo lo que se ha ido y no regresa. Aún la presencia del hijo que no conoció su amor materno, aún la presencia del hijo que perdonó todos sus abusos, aún la presencia del padre que no tuvo voz en toda aquella historia.

Así hay hombres, parecen estar ausentes, parecen ser inocentes,  son como Dios, omnipresentes y nunca culpables.

Un día en el cautiverio

Cuando estás sola, hablo en femenino porque soy mujer, no tienes amigas o alguien que te pueda guiar, crees que tu universo es único. Deseas jugar y no puedes, porque mamá tiene que dormir, hay que hacer la comida de los hermanos, lavarles y si acaso queda un cachito de tiempo para la tarea pendiente, aunque te van a castigar por ocupar tiempo de casa en tareas de la escuela. Debes recurrir a la inteligencia a muy temprana edad, hacer las tareas en la escuela y lograr que la maestra te las revise de primero, aunque ella no entienda tu apuro, si le llevas un mango todo los días puede que ella no olvide tu rostro y priorice tu interés por cumplir para todos.

La imaginación es importante, divertirte mientras otros creen que sufres por hacer el oficio, cuentas las veces que das vuelta a la máquina de moler y cuentas las pelotas de masas que vas repasando, las matemáticas funcionan, calculas la cantidad exacta de maíz para 40 tortillas, después calculas la cantidad de veces que debes caminar al río para llenar los bidones de 50 litros de agua para cocinar y beber. Sabes que por lo menos irás 10 veces al río y podrás saltar entre los árboles secos que están tirados en el camino, con suerte encontrarás ranas o bumbulunes, jugarás un rato y luego irás río arriba para ver las piedras nuevas que se arrastran.

Regresas a casa, el almuerzo, hay que hacer la comida y llevarla al campo, te quedarás ayudando con los bueyes o toca arrancar y desbrozar frijoles. Regreso a casa, cocer maíz, hacer café y preparar la ropa para lavar, regresas a las cinco con los pies helados, lista para hacer la cena. Preparas tu propio cándil, hay que leer la Biblia, proverbios, transcribir para no olvidar la ortografía. Mientras, afuera todos ríen de los chistes vulgares, escuchan los cuentos de Pancho Madrigal o cualquier babosada en la radio, hace mucho tiempo que no me prestan la radio. Ya di de cenar a la mona-chilindrina, mamá dice que no le de importancia que aprovechará al pariente que la quiere comprar porque ella no tiene ropa nueva y desea un pantalón azul. La mona es mi hermana, jugamos, peleamos, corremos, en la soledad de casa ella habla conmigo, aprendí su idioma y nos entendemos, hasta le hice vestidos, pero no le gustaron.

Mis primas se reían de mi hermandad con la Chilindrina, ella se sienta en mi hombro, enrolla su cola en mi cuello, enreda mi pelo, empezamos a emitir los sonidos guturales, ju ju ju ju ju ju… aaaaaaaa….. ju ju ju ju… aaaaaa…aaaaaaaaa…uuuuuuuuu. Eso es cuando estamos felices, pero si se enoja chilla ggggaarrrrrr…arrrrrr….orrrrrrrr, oooooooooo… uh uh uhhhhhhhhhhh…… Durante más de un año fuímos muy buenas hermanas, ella aislada de su manada, yo aislada de todos, hubo días que aprendí a colgarme de los árboles solo con las piernas y dejar la cabeza hacia abajo, mientras me balanceaba y más de una vez di cuenta de lo duro que es el suelo con mi cabeza. No tenía cola para agarrarme de las ramas, pero aprendí a saltar entre ellas, arriba de los árboles mi mamá no podía bajarme y más de una vez me perdí en el bosque, huyendo de sus palizas.

Siempre me pregunté ¿porqué tenía tantos deseos de llorar cuando fui al zoológico de Washington? ver el rostro triste de los gorolilas, los hurangutanes, los chimpances, me llenó el alma de tristeza, podía sentir la humillación de las madres con sus bebes en brazos. Aunque Chaucito siempre molestaba por mis monadas, es que no es capaz de entender cuando un ser humano vincula su soledad a otra especie, que es posible conversar con ella y establecer una conexión para toda la vida. La Chilindrina con sus sonidos me enseñó todo lo que era posible aprender de los primates, jugar y dejarse acariciar por ellos.

Un día en el cautiverio, pasé muchos años en cautiverio, sin las caricias en mi pelo, sin unas manos suaves que desenredaran mi pelo, solo la Chilindrina lo enredaba a manera de cariño, por ende me mantenía hedionda a mona, pero era mi universo y me lo arrebataron. Así me han ido arrebatando todos los universos creados por mi imaginación, tanto que a veces me gustaría encontrarme con la chilindrina y decirle que el ser humano odia a las otras especies porque ni él mismo se quiere, porque ya nació sin la capacidad de brindar ternuna, que la ausencia de bondad en su corazón lo obliga a torturar a los otros… Así era chaucito, petulante y atrevido, muchas veces me pregunté ¿A él también lo tuvieron cautivo?

El pájaro del dulce encanto

Pocas veces se me ocurre escribir en este espacio uno de mis sueños, pero anoche todo fue irregular, calor al acostarme, dolor de cabeza, le certeza que algo no estaría bien el día de hoy. Por primera vez contaré un sueño literal, probablemente es producto de las conversaciones que he tenido de forma frecuente con un joven.

Llevaba mi mochila, como lo hago desde los 15 años, significa que llevo 42 años teniendo una siempre. El dundo estaba a mi lado y dijo: -No vayas tras nada, ya te dije lo que sucedió en esa búsqueda del pajaro del dulce encanto.

-A lo mejor no buscaste en el lugar correcto, estoy segura que existe y me adentraré en el bosque, evitaré las piedras que hablan, debe existir un pajaro de dulce encanto para mi.

El dundo me miró largamente, se veía triste, pero no dijo nada y se esfumó.

Comencé mi largo camino en la búsqueda del pajaro del dulce encanto, lo imaginaba grande, con sus hermosas alas azules y su copete dorado, con un canto celestial como puede escucharse en las melodías japonesas. Pasaría por manantiales, bosques verdes y vería especies silvestres jamás vistas por ojos humanos, todo sería como una paraíso.

Una sombra oscura se puso a mi lado, me seguía a todas partes y su presencia me era indiferente, no me asustaba y no me alegraba, era insensible a su energía. Entendì que esa sombra necesitaba saber lo que yo pensaba, pero incapaz de comunicarse conmigo, simplemente ignoraba que existía el pajaro del dulce encanto.

No habían bosques floridos, ni manantiales, eran árboles como cualquiera, caminos lodosos, aves normales, una que otra serpiente cruzando las veredas, en alguna parte se escondió un topo y el sonido de las chicharras veraneras invadían todo el ambiente. Llegamos a un acantilado, una cascada ordinaria salía de alguna parte, arañas gigantes construian telas por donde estaba el agua, quise tomar agua y vi las piedras milenarias, amarillas, agua transparente brotaba y el fondo unos gusanos nadaban, eran larvas de libelulas gigantes.

Empezamos a caminar sobre la vereda de la fuente de agua, hacia el final estaba el tronco solitario de lo que alguna vez fue un árbol. Se erguía orgulloso el pajaro de dulce encanto, con su plumas azules y su canto extraordinario, me acerqué y creí que el dundo mintió cuando dijo que era una mentira, ahí estaba, fácil de alcanzar, al fin y al cabo no caminé tanto para encontrarlo. Era un ave mansa, se dejó tomar entre mis manos, vi como se iba diluyendo, entre mis manos tenía un montón de mierda de cerdo resbalando, suerte que no sentía el olor porque el COVID atrofió mi olfabato. Recordé que existía un antes y un después de la pandemia. La sombra me miró y miró sus propias manos, la observé con desprecio, me recordó a los enanos burlones que se adiestran miserables detrás de los poderosos.

Me despertarón unos objetos cayendo sobre el zinc, alguien bajaba cocos que dejaba caer sobre mi techo, enojada fui hacia la ventana insulté al responsable de tremendo abuso. El tipo quiso insultarme, le dije que hiciera bien su trabajo y dejara el zinc tranquilo.

Recordé al joven enamorado de la chica de ojos verdes, cabello largo, rubia, blanca como porcelana, para él no había nadie más bella. Días antes le dije en broma: !Te va a salir el pajaro del dulce encanto!

Por alguna razón terminaron, después de un año él decidió disculparse para cerrar el ciclo, ya lejos del enamoramiento y observàndola de cerca, sin el afán de besos ardientes e ilusiones, ella le dijo: !No tenemos nada que hablar! Dijiste que mi mamá y yo éramos locas ¿Algo más? En ese momento, le miró los dientes trocados y los ojos biscos, el pelo no era tan hermoso como lo había visto antes y sus manos no eran tan bellas y tersas como en sus ilusiones pasadas. Pensó: !Tenía razón, es un pajaro de dulce encanto!

Caminaba distraída de regreso a casa, era la hora del almuerzo, cuando una motocicleta manejada por una muchacha se vino encima, apenas tuve tiempo de esquivar el golpe de frente, mi espalda fue a dar contra la pared de una casa, el golpe de cabeza sonó a una calabaza rota, no caí, solo sentí que mi espalda crecía aceleradamente, la parte afectada era la que arde siempre. Llegue a casa y me dormí inmediatamente: !Tenía razón hoy es un día de mierda!

Reinventando

Golobina camina de un lado a otro, acaba de llegar a casa, estuvo el fin de semana con su padre y está inquieta. Imagino que desea hacer preguntas, papá tiene la lengua floja y trata de hacerla desistir que siga cobrando a los chicos gay por ir a pasear con ellos. No los considera buena influencia o que sea el obstáculo para encontrar una persona que la tome en serio como pareja, es muy conservador. Le digo que no haga caso, en realidad los chicos pagan las cuentas porque la adoran, es simpática y los presenta con personas educadas. Golobina sabe hilar entre las personas, quienes deben estar con quienes. Cosas que se aprenden cuando tienes la socialización correcta.

Por ahí viene su empuje, cuando lanza el peluche en el aire significa que seré interrogada:

-Mamá ¿porqué me mientes?

-Sobre?

-Tú nunca fuíste prostituta, en realidad siempre has trabajado, aunque nunca digas lo que haces, es trabajo bueno.

-Estabas aún pequeña cuando un tipo se acercó y lo dijo tantas veces que decidí no contradecirlo, bueno no solo él lo dice, en la sociedad cuando te niegas a brindar tus caricias a un hombre él te indilga de eso y muchas cosas, así que más de alguna vez lo escucharás tú misma, quiero que entonces lo tomes como algo que los hombres nos enseñan a asumir para hacernos creer porque no nos respetan, porque no merecemos mejores espacios, porque ellos pueden pegarnos o cortar nuestra libertad, porque para ellos hemos nacidos putas. Entonces sabrás que responder, tu padre te ha enseñado que no todos los hombres son iguales, date tiempo para diferenciar, quien si y quien no. Nunca te de lástima mandar a comer mierda a un tipo que no te respete, ni te expongas a estar con gente que no conoce más valor que el abuso y el dinero.

-Fuera de casa ¿cuentas las mismas historias?

-No, fuera de casa la gente me respeta, me tiene miedo por otras razones, pero saben que no soy prostituta, aquel sujeto que hoy ya está muerto y en paz descanse su alma junto a seres parecidos a su linaje, no se porque lo dijo y ya no puedo saber nada. Creo que algún tiempo me preocupó, pero ya lo olvidé, después de él llegaron otros y otros, él me desprestigió así que sobraban mensajes de tipos pidiendo sexo virtual, anal, oral… Fue divertido por un tiempo, las cosas que a los hombres se les ocurren cuando están solos y la desventajas del internet, porque confunden la amistad, la imaginación en el lenguaje y ya sabes hija, la escritura requiere de creatividad, imaginación y por ahí que quien no lo comprende se toma en serio ciertas historias.

-Mamá, pensé que solo escribías informes científicos ¿me darás a leer tu novela?

-Cuando la regresen los lectores que la tienen hija.

-Estaba bonito jugar Mamá, pero a papá ya no le gusta, él si está molesto por los insultos, dice que eso disminuyó tu autoestima, te deprimió por los mensajes obscenos. Al final fuíste al psicologo, dice que él te aconsejo tomarlo solo como una mala pasada.

-Tu padre es un buen hombre, ¿crees que deberíamos constuir su pérfil y dejarlo como el tipo perfecto?

-No es mala idea, me hubiese gustado tener un padre que me contara tus historias, esas que son las que te hacen llorar cuando crees que no te miro. A nuestro padre imaginario le hago primero las preguntas que quiero hacerte, para no herirte, tienes la mirada de una niña rota.

-Somos felices sin el padre Golobina, tenemos la oportunidad de reinventarlo todos los días.