Jacarandas en el camino

Hoy hemos conversado con el padre de mis hijos, agradeció haberle dado la oportunidad de verlos formados y de educarlos con tolerancia, afecto y el respeto que le tienen. Hablamos sobre la vida y pregunté:

-¿Carnavaliaste la vida o la vida te carnavalió?

-No le dí importancia a la juventud, no aprendí la importancia que tenía. Aquí estoy, es lo que hay y lo que importa es que puedo irme en paz. Gracias por cuidarme la dignidad, se que luchaste por mi sin decirlo y me voy en paz.

-Ahora entendés porqué te dije que estos cabrones nos robaron más que la juventud, nos quitaron el deseo de vivir para estar a su servicio y tenernos como esclavos.

-Si, nos jodieron en todos los sentidos, por lo menos vivimos para educar diferente a nuestros hijos, es lo que les duele, se que seguirás luchando, te sobra juventud, solo deseo que organices bien el lugar donde voy a quedar, ya sabes en lo que creímos siempre, el cuerpo debe regresar a la tierra.

Recordé que siendo novios lo miraba tomar un vehículo, me dejaba en una estacion de gasolina, mientras el continuaba su camino hacia un rumbo que yo no conocía. Aquel día tuve la convicción que nuestro destino iba por caminos separados y juntos al mismo tiempo. Intenté fijar las razones por las que estuve en su vida y las razones por las que me alejé, aunque ideológicamente nunca fuímos diferentes. Creímos en lo mismo, sacrificamos la juventud y el día de hoy nadie puede quitarnos la dignidad ganada.

Me beso la mano como el día que se declaró y por hacerle la travesura retiré la mano y dio el beso en el aire, aún se ríe de esa noche. Sería la constante, él haciendo su gusto y yo diciendo mis bromas pesadas, como una que lo hacía reír mucho: !Idiay los gustos te han cambiado! De carne de buey pasaste a carne de ternera. A propósito que dejó a su amante mayor que él y buscó una recién salida de rebañó con más mañas que un recogedor de tren de aseo. No me ufané de celos comunes, él apreciaba algo diferente, mi celo por la manada, por el territorio, por lo demás decía: !Esa mierda no se gasta! ¿Cuando no se pare como le harás con las más calientes? -!A vos que te importa!- respondía haciéndose el enojado. Ya no éramos pareja, pero no se me quitó la maña de joderlo.

Será así hasta su último aliento.

-Lo hicimos bien ¿Fuimos buenos compañeros de jornada verdad?

-Fuímos buenos compañeros de jornada, todo estuvo bien, hasta la violación de la que me acusaste jodido.

-Bueno, es que eras insoportable, me acosaste tanto que te puse tres chavalos.

-Ja ja ja …. ya quisieras.

-Me dejaste tirado como baboso allá por una virgen, si todavía me acuerdo de las veces que me dejaste plantado.

-Todo bien… Jacarandas compró tu hija.

-Me gustan las jacarandas, gracias por haber caminado conmigo.

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