Yo tenía un poeta

Yo tenía un poeta y no lo sabía, Dios me salve de huzmear en casa ajena. Pero el ingrato, en su afán de hacerme un verso buscó el número de mis calzones.

Al evaluarme gorda, se inspiró es los monumentos de Botelo, por allá se vio con otro poeta y se tatuaron caballitos de mar en los traseros.

Yo tenía un poeta, que por gorda, se enamoró de un gay todo negro y presumido. Que pintaba al estilo de Picasso con el sello de…

Yo tenía un poeta, suerte que no terminó el verso, que mis kilos bajaron y el… En realidad no sé que se hizo.

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