Reinventando

Golobina camina de un lado a otro, acaba de llegar a casa, estuvo el fin de semana con su padre y está inquieta. Imagino que desea hacer preguntas, papá tiene la lengua floja y trata de hacerla desistir que siga cobrando a los chicos gay por ir a pasear con ellos. No los considera buena influencia o que sea el obstáculo para encontrar una persona que la tome en serio como pareja, es muy conservador. Le digo que no haga caso, en realidad los chicos pagan las cuentas porque la adoran, es simpática y los presenta con personas educadas. Golobina sabe hilar entre las personas, quienes deben estar con quienes. Cosas que se aprenden cuando tienes la socialización correcta.

Por ahí viene su empuje, cuando lanza el peluche en el aire significa que seré interrogada:

-Mamá ¿porqué me mientes?

-Sobre?

-Tú nunca fuíste prostituta, en realidad siempre has trabajado, aunque nunca digas lo que haces, es trabajo bueno.

-Estabas aún pequeña cuando un tipo se acercó y lo dijo tantas veces que decidí no contradecirlo, bueno no solo él lo dice, en la sociedad cuando te niegas a brindar tus caricias a un hombre él te indilga de eso y muchas cosas, así que más de alguna vez lo escucharás tú misma, quiero que entonces lo tomes como algo que los hombres nos enseñan a asumir para hacernos creer porque no nos respetan, porque no merecemos mejores espacios, porque ellos pueden pegarnos o cortar nuestra libertad, porque para ellos hemos nacidos putas. Entonces sabrás que responder, tu padre te ha enseñado que no todos los hombres son iguales, date tiempo para diferenciar, quien si y quien no. Nunca te de lástima mandar a comer mierda a un tipo que no te respete, ni te expongas a estar con gente que no conoce más valor que el abuso y el dinero.

-Fuera de casa ¿cuentas las mismas historias?

-No, fuera de casa la gente me respeta, me tiene miedo por otras razones, pero saben que no soy prostituta, aquel sujeto que hoy ya está muerto y en paz descanse su alma junto a seres parecidos a su linaje, no se porque lo dijo y ya no puedo saber nada. Creo que algún tiempo me preocupó, pero ya lo olvidé, después de él llegaron otros y otros, él me desprestigió así que sobraban mensajes de tipos pidiendo sexo virtual, anal, oral… Fue divertido por un tiempo, las cosas que a los hombres se les ocurren cuando están solos y la desventajas del internet, porque confunden la amistad, la imaginación en el lenguaje y ya sabes hija, la escritura requiere de creatividad, imaginación y por ahí que quien no lo comprende se toma en serio ciertas historias.

-Mamá, pensé que solo escribías informes científicos ¿me darás a leer tu novela?

-Cuando la regresen los lectores que la tienen hija.

-Estaba bonito jugar Mamá, pero a papá ya no le gusta, él si está molesto por los insultos, dice que eso disminuyó tu autoestima, te deprimió por los mensajes obscenos. Al final fuíste al psicologo, dice que él te aconsejo tomarlo solo como una mala pasada.

-Tu padre es un buen hombre, ¿crees que deberíamos constuir su pérfil y dejarlo como el tipo perfecto?

-No es mala idea, me hubiese gustado tener un padre que me contara tus historias, esas que son las que te hacen llorar cuando crees que no te miro. A nuestro padre imaginario le hago primero las preguntas que quiero hacerte, para no herirte, tienes la mirada de una niña rota.

-Somos felices sin el padre Golobina, tenemos la oportunidad de reinventarlo todos los días.

5 comentarios en “Reinventando

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