Ya no reces tanto

La oración: el regalo de una madre

-Padre nuestro que estás en el cielo…

-Papí ¿Qué me quieres decir en sueños?, el padre Ramón dice que estás en un lugar donde las almas esperan, ¿Cómo es ese lugar? Todas las noches te veo con el seño fruncido, luego te vas y no dices nada. La gente dice que eras un asesino, ¿Porque casi nadie fue a tu entierro? ¿Tus amigos militares donde estaban? Yo creo que eras buena persona… ¿Porqué no dices nada?

-Mita, ya no rece tanto, me está creando problemas en este patio, no logro convencer a Pedro que todo lo hice por una buena causa, incluso la última lista que pasé de los tranqueros y fueron desaparecidos por los innombrables romanos. Justo cuando lograba timar a este portero, tú empiezas -verdad señor que mi padre no era un asesino-. Por tus rezos me han regresado 50 veces de la puerta celestial. ¿No puedes ser normalita como las otras muchachas y buscarte un novio como te ordené? Si es verdad que quise matar a los anteriores, pero muerto apenas de un susto puedo matar al próximo. Ya no reces Mita, que por eso dejé a tu madre, con arrepentimientos y sotanas no me sacarás de este patio culero… Ve a una fiesta, toma ron, estrena tus ganas y no sueñes conmigo, me estoy concentrando en la próxima revuelta en este chiquero.